En la escuela, la orientación profesional suele reducirse a un test de veinte preguntas y una lista de tres profesiones que desconoces por completo. Para un adulto que ya ha trabajado para una empresa o ha dirigido su propio negocio, estos tests parecen infantiles. Pero la necesidad de comprender la propia vocación nunca desaparece. Al contrario, después de los treinta, muchos chilenos empiezan a sentir con mayor intensidad que sus trabajos no se alinean con sus valores: demasiada burocracia, falta de creatividad o, simplemente, un salario bajo. Existen métodos que funcionan para los adultos, y se basan no en preguntas abstractas, sino en un análisis de tus experiencias reales, incluso las negativas.
Empieza con el ejercicio del “Día Ideal y el Día Insoportable”. Toma un papel y describe tu día laboral ideal con todo detalle: a qué hora te levantas, qué haces por la mañana, con quién interactúas, qué tareas realizas, a qué ritmo, qué ropa llevas, dónde estás. A continuación, describe un día que te resulte desagradable. Compara ambas descripciones. ¿Qué es recurrente? Quizás odias que te molesten con asuntos triviales, lo que significa que necesitas un trabajo con mucha autonomía. O tal vez disfrutas resolviendo problemas lógicos complejos en silencio, lo que significa que campos como el análisis de datos o la contabilidad serían más adecuados que las ventas. Los psicólogos ocupacionales chilenos utilizan este ejercicio en la orientación profesional y proporciona pautas muy claras.
Una segunda herramienta poderosa es analizar tus proyectos más intensos. Recuerda tres ocasiones en un trabajo anterior o voluntariado en las que estuviste completamente absorto en una tarea y perdiste la noción del tiempo. ¿Qué estabas haciendo? ¿Estabas ayudando a una persona en particular, creando algo con tus propias manos, organizando un evento o persuadiendo a un grupo de personas? Estos estados de concentración total indican tus talentos naturales. Por ejemplo, si disfrutabas poniendo orden en datos caóticos, un trabajo como analista sería ideal para ti. Si te encantaba hablar y explicar conceptos complejos en términos sencillos, considera la docencia, la mentoría o la creación de un blog. Los asesores profesionales son populares en Chile actualmente, pero sus servicios son costosos. Puedes hacer este ejercicio por tu cuenta y luego comentarlo con un amigo.
El tercer paso es investigar el mercado mediante entrevistas informativas. No esperes encontrar tu carrera ideal desde casa. Elige tres sectores que te interesen, busca chilenos que trabajen en ellos en LinkedIn y escríbeles un correo breve y cordial: “Estimado/a, estoy considerando cambiar de sector. ¿Podrías dedicar 15 minutos a tomar un café virtual para hablar sobre los retos del mundo laboral?”. Sorprendentemente, muchos aceptan. Haz preguntas específicas: ¿Qué te molesta de tu trabajo? ¿Cuáles son tus perspectivas profesionales en cinco años? ¿Cuál es la habilidad más importante? Estas entrevistas no solo proporcionan información, sino que también te ayudan a crear una red de contactos. En Chile, las conexiones personales son cruciales, e incluso podrías recibir una oferta antes de terminar el curso.
