En busca de ascensos y mejores salarios, muchos profesionales chilenos descuidan su salud y su vida personal. La cultura del “trabajo por el trabajo” está particularmente arraigada en Santiago, donde las largas jornadas laborales se consideran un signo de dedicación. Sin embargo, el agotamiento se reconoce desde hace tiempo como un riesgo laboral que afecta a personas de diversos ámbitos, desde médicos hasta profesionales de TI. ¿Es posible construir una carrera sin colapsar cada noche? Sí, si abordas el desarrollo de forma sistemática, priorizas y aprendes a decir “no”. Veamos cinco estrategias para un crecimiento profesional sostenible.
La primera estrategia es el concepto de “salud profesional”, desarrollado por investigadores de Harvard. Sugieren evaluar tu trabajo cada seis meses en función de cuatro parámetros: satisfacción (¿disfrutas de lo que haces?), significado (¿encuentras valor en tu trabajo?), equilibrio (¿tienes suficiente tiempo para la familia, tus aficiones y para dormir?) e ingresos (¿tienes suficiente dinero para mantener el estilo de vida que deseas?). Si alguno de estos parámetros es significativamente deficiente, necesitas hacer cambios. Por ejemplo, si te pagan bien pero tu trabajo no tiene sentido, podrías pedir proyectos adicionales que te inspiren o un traslado a otro departamento. En Chile, muchas empresas están implementando la movilidad interna para retener el talento.
La segunda estrategia es la regla “70-20-10” en el aprendizaje. Esta regla establece que el 70% del desarrollo profesional se produce a través del trabajo real, el 20% mediante la interacción con compañeros y mentores, y solo el 10% mediante cursos formales. No te satures con cursos en línea si no aplicas el conocimiento en la práctica. Es mejor encontrar una tarea en el trabajo que esté un poco por encima de tu nivel actual y resolverla en consulta con compañeros con experiencia. De esta manera, aprendes más rápido y demuestras iniciativa. En Chile, especialmente en las empresas familiares, se valora a quienes asumen responsabilidades adicionales. Solo asegúrate de no sobrecargarte: una tarea compleja al mes es suficiente.
La tercera estrategia es gestionar tu energía, no tu tiempo. Puedes trabajar 12 horas, pero si estás constantemente distraído y cansado, tus resultados serán peores que cuatro horas de trabajo concentrado. Identifica tu ritmo circadiano: ¿eres madrugador o trasnochador? En Chile, las pausas para el almuerzo suelen durar dos horas, pero no todos las aprovechan bien. Intenta trabajar en bloques de 90 minutos y luego tomar un descanso de 15 minutos para salir al aire libre, hacer ejercicios de respiración o meditar. Aplicaciones como Forest o Focus To-Do te ayudan a controlar estos intervalos. Y lo más importante: duerme lo suficiente. La falta de sueño reduce la productividad en un 30 % y provoca errores que deben corregirse después, lo que lleva aún más tiempo.
