¿Vives en un rascacielos en el centro de una metrópolis y sueñas con tener tu propio huerto? En Chile, es una realidad. Gracias al clima templado y los largos días soleados, incluso un pequeño balcón o logia puede producir una buena cosecha de verduras, hierbas, tomates cherry e incluso chiles. La jardinería en contenedores (o jardinería urbana) está en pleno auge: cada vez más chilenos, desde Santiago hasta Viña del Mar, cultivan en contenedores en sus terrazas. Esto no solo ahorra en verduras del supermercado, sino que también proporciona un gran alivio del estrés y una sensación de orgullo por lo que has creado con tus propias manos.
¿Por dónde empezar como jardinero urbano? Evalúa tu balcón: ¿cuántas horas de sol recibe? Un balcón orientado al sur recibe sombra y es ideal para la menta y la lechuga. Un balcón orientado al norte recibe pleno sol y es perfecto para tomates, albahaca y romero. El sol de la mañana proporciona luz, ideal para el cilantro y el perejil. El sol de la tarde, cuando llega al oeste, es muy intenso, por lo que solo sobreviven las plantas más resistentes, como el tomillo y los pimientos. Chile, especialmente el Valle Central, recibe mucho sol, así que el principal reto es evitar que las plantas se sequen. Por lo tanto, elige macetas con orificios de drenaje y bandejas para prevenir el encharcamiento.
El segundo paso son los recipientes y la tierra. No necesitas comprar macetas caras. Cajas de plástico, cubos viejos o incluso botellas de cinco litros cortadas servirán. La clave es el volumen: 2-3 litros por planta son suficientes para ensaladas y hortalizas de hoja verde, y al menos 5 litros para tomates cherry. Lo mejor es comprar tierra específica para hortalizas y semilleros (en tiendas chilenas como Easy o Sodimac venden bolsas marcadas como “para huerto urbano”). No uses tierra de fuera, ya que puede traer enfermedades y plagas. Añade arcilla expandida o pequeñas piedras al fondo para un buen drenaje, y tu mini huerto estará listo.
¿Qué debería cultivar un principiante? Las hierbas aromáticas son la opción más gratificante. La albahaca, el romero, el tomillo, el orégano, la menta y la melisa crecen con facilidad, rara vez se ven afectadas por enfermedades y producen una cosecha abundante durante todo el verano y el otoño. En Chile, la albahaca se puede sembrar de septiembre a enero y cosechar hasta mayo. El cilantro es un tesoro nacional; se siembra cada tres semanas para asegurar que siempre haya cilantro fresco para el pebre o el guacamole. El perejil y la cebolla de verdeo son las plantas que requieren menos cuidados. Y para los jardineros más experimentados, los tomates cherry son una excelente opción: variedades compactas como “Tiny Tim” producen frutos incluso en macetas de 3 litros.
