La cuarta estrategia es crear un sistema de retroalimentación. En las empresas chilenas, las evaluaciones de desempeño anuales suelen ser formales. No esperes a que lleguen: solicita retroalimentación cada mes a tu jefe y a los compañeros con quienes compartes tareas. Haz preguntas específicas: “¿Qué podría haber hecho mejor en el proyecto X?” y “¿Qué fortalezas notaste?”. Anota tus respuestas y revísalas después de tres meses. Esto te ayudará a evitar malgastar energía en cosas que no se valoran y a concentrarte en desarrollar las habilidades que necesitas. Además, la retroalimentación constante da la impresión de que estás abierto al crecimiento, y tu jefe estará más dispuesto a ascenderte cuando surja una vacante.
La quinta estrategia consiste en planificar tu carrera profesional con 3 a 5 años de anticipación, pero con flexibilidad. Toma una hoja de papel y dibuja tres escenarios: optimista (todo va de maravilla, consigues un ascenso), realista (crecimiento promedio, algunos proyectos se retrasan) y pesimista (crisis del sector, despidos). Para cada escenario, anota acciones específicas: qué cursos tomar, con quién establecer contactos, qué ahorros financieros crear. Este ejercicio reduce la ansiedad porque dejas de temer a lo desconocido. En Chile, donde la economía es susceptible a las fluctuaciones en los precios del cobre y a los cambios políticos, esta preparación es especialmente útil. Y no olvides revisar tus escenarios una vez al año.
¿Cómo reconocer el agotamiento en sus primeras etapas? Presta atención a la fatiga crónica, una actitud cínica hacia el trabajo y los compañeros, una menor eficiencia y dolores de cabeza por las mañanas entre semana. Si notas estas señales, no intentes recomponerte por tu cuenta; solo empeorarás las cosas. Tómate dos o tres días libres, desactiva por completo las notificaciones del trabajo y realiza actividad física (un paseo por San Cristóbal o un baño en el mar en Viña del Mar). Luego, habla con tu jefe sobre cómo ajustar tu carga de trabajo: tal vez puedas delegar algunas tareas, optar por un horario flexible o trabajar desde casa algunos días a la semana. En Chile, la Ley de Teletrabajo (Ley 21.220) te da derecho a negociar este tipo de acuerdos.
