En materia de energías renovables, Chile se encuentra entre los líderes mundiales. El desierto de Atacama, conocido como el lugar más árido del planeta, se está transformando en una gigantesca planta de energía solar, capaz de abastecer no solo al país, sino también de marcar tendencia en toda Latinoamérica. Algunos de los proyectos de generación y almacenamiento de energía más grandes del mundo se están construyendo aquí, con la participación de gigantes internacionales. Esto no es solo un avance tecnológico, sino una verdadera oportunidad para que Chile reduzca su dependencia de los combustibles fósiles, atraiga miles de millones en inversión y cree miles de empleos. Y, lo más importante, es una contribución a la lucha global contra el cambio climático, cuyos efectos ya se sienten en las ciudades y aldeas chilenas.
Uno de los proyectos recientes más destacados es el complejo Oasis de Atacama, construido por la empresa española Grenergy. Una vez finalizado, contará con 1 GW de generación solar y 4,1 GWh de sistemas de almacenamiento de energía. Para ponerlo en perspectiva, esto es suficiente para abastecer de energía a aproximadamente 145.000 hogares, reduciendo las emisiones de CO₂ en más de 146.000 toneladas anuales. Aún más ambicioso es el proyecto Oasis Central, desarrollado por la misma empresa en colaboración con BYD Energy Storage de China. Su capacidad total alcanzará aproximadamente 1,1 GW de generación solar y 4 GWh de almacenamiento de energía, con una inversión total estimada en 900 millones de dólares. Estas cifras son impresionantes incluso en comparación con los gigantes energéticos mundiales.
Lo que hace que estos proyectos sean particularmente significativos para Chile es que abordan el principal desafío de las energías renovables: la volatilidad. El sol no brilla las 24 horas del día, los 7 días de la semana, y el viento no siempre sopla. Los potentes sistemas de baterías permiten almacenar energía durante las horas pico de generación y liberarla a la red cuando la demanda es alta y la producción disminuye. Para Chile, donde la radiación solar en la Sierra de Atacama alcanza niveles récord, esta tecnología ofrece oportunidades únicas. Por cierto, la empresa española Grenergy ya ha firmado un acuerdo con BYD para suministrar 468 baterías MC Cube T con la innovadora tecnología Blade Battery, uno de los mayores contratos de este tipo en el mundo.
Al mismo tiempo, se está desarrollando otro sector importante: las finanzas verdes. En enero de 2026, Chile emitió los primeros bonos soberanos del mundo con condiciones financieras directamente vinculadas a la conservación de la biodiversidad. El volumen de la emisión fue de 1.500 millones de euros. El mecanismo es único: el país recibe una reducción en el tipo de interés si cumple con los objetivos ambientales, en lugar de ser penalizado por incumplimiento, como ocurría anteriormente. Los objetivos son ambiciosos: aumentar las áreas de tierras protegidas del 21,6% actual a al menos el 30% para 2030, y garantizar la gestión eficaz del 10% del territorio nacional. Esto significa que el crecimiento económico y la protección del medio ambiente van de la mano.
