Para quienes desean sumergirse en historias, existen juegos de campaña narrativos. Tomemos como ejemplo “Gloomhaven”: una caja enorme con docenas de escenarios, donde cada jugador elige un personaje y lo desarrolla partida tras partida. Pero ojo: este pasatiempo dura meses, como una serie de televisión de larga duración. En Chile, hay grupos enteros que se reúnen una vez por semana durante un año para avanzar en el siguiente capítulo. Si tienes poco tiempo, prueba “Castillo del Mal”, un juego con roles secretos donde tienes que descubrir quién es el traidor. Cada partida dura 15 minutos, pero la adrenalina es comparable a la de una película de suspense.
¿Dónde puedes encontrar compañía si tus amigos no comparten tu entusiasmo? Las principales ciudades de Chile tienen clubes de juegos de mesa. En Santiago, la legendaria “Ludopata” alberga miles de juegos y te permite alquilar una mesa para la noche. En Valparaíso, está el “Japi Club” con un ambiente acogedor. Muchos barrios organizan “mesas abiertas”: acércate y te encontrarán una partida. También hay grupos de Facebook, como “Club de Juegos de Mesa Chile”, donde los recién llegados pueden organizar encuentros. Y recuerda: los juegos de mesa no son solo para geeks con gafas. Son médicos, abogados, obreros de la construcción, madres con baja por maternidad… gente completamente normal que ha encontrado la manera de desconectar de las pantallas.
Un último consejo: no compres demasiados juegos a la vez. Mejor ve a un club, prueba una docena de juegos diferentes y descubre cuál le gusta más a tu grupo. Y recuerda la regla principal de los juegos de mesa: lo importante no es ganar, sino el proceso. Si alguien se equivoca o tiene mala suerte con los dados, no lo critiques. Ríete y vuelve a intentarlo. En Chile, donde la alegría corre por las venas, los juegos de mesa son el pasatiempo perfecto. Nos transportan a la infancia, pero ahora con vino, queso y estrategias ingeniosas. Así que deja de mirar las redes sociales: ¡reúne a tus amigos y tira los dados!
