Cocina italiana rápida: Pasta que te salvará la cena

por Layla Vicente

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Cuando oímos hablar de “cocina italiana”, nos imaginamos a abuelas amasando pasta durante horas o a cocineros preparando salsa boloñesa a fuego lento durante medio día. Pero los verdaderos italianos, sobre todo los que trabajan en grandes ciudades, valoran la rapidez y la sencillez por igual. En Chile, donde las tardes suelen transcurrir corriendo entre el trabajo y la familia, los platos de pasta pueden ser una verdadera salvación. La clave está en conocer algunas recetas infalibles que son más rápidas que una pizza a domicilio y que, aun así, tienen un sabor digno de restaurante. El secreto reside en la técnica adecuada y en un mínimo de ingredientes de alta calidad, fáciles de encontrar en cualquier supermercado de Santiago o Valparaíso.

El primer plato que vale la pena dominar es el spaghetti aglio e olio, o espaguetis con ajo y aceite de oliva. Su historia se remonta a la pobreza de la época napolitana, cuando los pescadores solo tenían ajo, aceite y pasta seca. Hoy en día, es un clásico mundial, que se prepara en el mismo tiempo que los espaguetis. Mientras el agua hierve, corta finamente 3 o 4 dientes de ajo y, si te gusta el picante, pica finamente un chile pequeño (el ají chileno es excelente). Calienta media taza de buen aceite de oliva en una sartén grande, añade el ajo y el chile, y cocina a fuego lento hasta que se desarrollen los sabores sin que el ajo se queme.

Mientras tanto, añade sal al agua hirviendo; debe estar tan salada como el mar. Agrega los espaguetis y cocínalos un minuto menos de lo que indican las instrucciones del paquete. Antes de escurrirlos, asegúrate de reservar una taza del agua de cocción. Luego, transfiere la pasta directamente a la sartén con el aceite, añade un par de cucharadas del agua de cocción y revuelve enérgicamente. En este punto, se forma una emulsión: el almidón, el aceite y un poco de agua crean una salsa delicada que cubre cada hebra. Apaga el fuego, incorpora perejil finamente picado (puedes sustituirlo por cilantro, que es muy popular en Chile) y una buena cantidad de pimienta negra recién molida. ¡Listo! Todo el plato no tardará más de 12 minutos y lucirá como si viniera directamente de Roma.

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