La cocina chilena es acogedora y tradicional. Las empanadas de piñones, la chorrillana y la cazuela evocan recuerdos de las cenas dominicales con la abuela, pero entre semana, la mayoría de los chilenos no tienen tres horas para prepararlas. Sin embargo, la cocina local es mucho más rápida de lo que piensas. Solo necesitas conocer algunas técnicas: masa choux para las empanadas, papas congeladas para la chorrillana y papas finamente picadas para la sopa. En esta sección, transformaremos estos clásicos chilenos, que requieren mucho tiempo de preparación, en una cena de 20 a 30 minutos, conservando su auténtico sabor. Y sí, podrás presumir ante tus invitados de que lo preparaste todo tú mismo, incluso a las 8 de la noche.
Comencemos con las empanadas, el plato estrella de Chile. La masa tradicional, a base de manteca o margarina, requiere refrigeración, mientras que el relleno de aceitunas y pasas requiere tiempo para cocer los huevos. Sin embargo, existe una receta de pasta choux que se prepara en tan solo 5 minutos. Calienta 250 ml de agua en una cacerola con 100 g de mantequilla (o margarina) y una pizca de sal. Una vez derretida la mantequilla, añade 300 g de harina y remueve enérgicamente con una espátula hasta que la masa forme una bola y empiece a despegarse de los lados. Retira del fuego, deja enfriar de 3 a 4 minutos, añade un huevo y amasa bien. La masa es elástica y no necesita estirarse; simplemente toma porciones y aplánalas con las manos hasta formar una empanada. Mientras tanto, para el relleno: sofríe la cebolla con 300 g de carne picada, añade comino, pimentón, sal, un puñado de pasas, aceitunas picadas y un huevo duro (previamente cocido o comprado precocido).
