Gastronomía Mexicana: Tacos y Quesadillas para Noches Chilenas

por Layla Vicente

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Las quesadillas son otro plato que encanta tanto a niños como a adultos. Son básicamente una tortilla cerrada con queso que se derrite en su interior. Para una porción, usa dos tortillas o una doblada por la mitad. Ralla un queso que no se derrita, como mozzarella, cheddar, gouda o panela chilena (es suave, pero también sirve). Coloca el queso sobre la mitad de una tortilla y añade el relleno que prefieras: pollo cocido, maíz enlatado, champiñones, pimientos o jalapeños en rodajas. Cubre con la otra mitad o dobla la tortilla por la mitad. Cocina en una sartén seca a fuego medio durante 1-2 minutos por cada lado, hasta que el queso se derrita y la tortilla esté crujiente.

Sirve las quesadillas inmediatamente, cortadas en triángulos. Las salsas ideales incluyen crema agria (llamada “crema” en Chile) y guacamole. El guacamole se prepara en cinco minutos: machaca dos aguacates maduros con un tenedor, agrega cebolla finamente picada, medio tomate sin semillas, cilantro, jugo de limón, sal y una pizca de ají picante. Los chilenos comen aguacate con pan y sal, pero en el guacamole, revela un sabor completamente diferente: cremoso, ácido y aromático. Sirve guacamole no solo con quesadillas, sino también con totopos; es un aperitivo rápido para acompañar cerveza o vino.

Los frijoles refritos son un plato básico de la cocina mexicana. Abre una lata de frijoles negros o rojos (los portotos son populares en Chile), escúrrelos y machácalos con un tenedor o un machacador de papas. Sofríe una cebolla finamente picada en aceite vegetal, agrega los frijoles, una cucharadita de comino, orégano y un poco de agua para formar una pasta. Cocina a fuego lento durante 3-4 minutos. Estos frijoles se pueden untar en tortillas, agregar a tacos o comer como guarnición con arroz. A diferencia de los frijoles enlatados comunes, los refritos tienen un sabor ahumado intenso. Guárdelos en el refrigerador hasta por tres días y recaliente en minutos.

Adaptarse a las condiciones chilenas también implica conseguir los ingredientes. En lugar de tortillas mexicanas, use pan de pita chileno (disponible en panaderías) o incluso pan blanco común, ligeramente tostado en una sartén. En lugar de jalapeños, use ají verde o quinoto; su picante es más suave, pero el sabor es el mismo. Si no le gusta el cilantro (para muchos chilenos, su sabor recuerda al jabón), sustitúyalo por perejil, aunque perderá el sabor clásico mexicano. El queso rancho o cabral chileno (hecho de leche de cabra) se derrite maravillosamente y le da un sabor picante. Y por supuesto, no olvide el maíz: Chile tiene un excelente maíz chilota local, que puede agregar al relleno.

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